La transición epitelio-mesénquima es un conjunto de procesos celulares que permiten la conversión de células epiteliales en células mesenquimales, en el que se producen cambios importantes en la morfología celular, la migración, la proliferación y la expresión génica.
El epitelio pigmentario de la retina, es una monocapa de células pigmentadas situado por encima de la coroides, rica en vasos sanguíneos y sobre la que descansa la retina neural con fotorreceptores sensibles a la luz, que es la retina propiamente dicha. Esta fina capa puede sufrir procesos de transición epitelio-mesénquima en determinadas circunstancias como la diabetes, el envejecimiento y otras enfermedades oculares, apareciendo membranas epirretinianas fibrosas que se asocian a procesos clínicos que deterioran la visión, como el fruncido macular y la vitreoretinopatía proliferativa que dañan y tiran de la retina, provocando desgarros y desprendimientos de la retina.
Las células del epitelio pigmentario desprendidas, se liberan en el vítreo y se exponen a citocinas inflamatorias, como son el factor de crecimiento transformante β (TGF-β) y el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α), que agravan el proceso de transición celular, provocando cambios epigenéticos y moleculares, aunque se pudo demostrar que el tratamiento con nicotinamida se asoció con una reorganización masiva de los patrones celulares, activándose elementos reguladores en las células, incluidos los factores transcripcionales que son reguladores de la transformación celular.
El tratamiento con nicotinamida, una amida de la vitamina B3 o niacina, no solo ralentiza e inhibe estas transformaciones celulares, sino que también revierte esa transición celular, con lo que se puede retrasar, prevenir e incluso revertir el desarrollo de enfermedades oculares que pueden conducir a la pérdida de visión o ceguera.
Referencia bibliográfica: https://www.cell.com/stem-cell-reports/fulltext/S2213-6711(20)30099-0


