Mineraloterapias

La utilización de sustancias minerales en la terapéutica ha sido siempre una práctica habitual a lo largo de la historia de la humanidad. Se han encontrado referencias a estas virtudes de determinados minerales y de determinadas piedras en documentos tan antiguos como el Papiro de Eberth de la cultura egipcia o del Código de Hammurabi, de la cultura asiria y de los escritos hindúes en tratados de la antigua China, haciéndose referencia en todos ellos a las virtudes terapéuticas de numerosas piedras como el alumbre que se utilizaba para tratar afecciones pulmonares y del intestino grueso; la hematites utilizado como tónico sanguíneo; la arcilla roja, en diarreas y disentería, etc.

 

Para explicar  y justificar la acción de estos minerales y de estas piedras, a lo largo de la historia, han ido apareciendo numerosas teorías entre las que cabe destacar:

  • Teoría de las formas, Edad Media (Collins): Las acciones de las piedras y de las plantas se deben a su similitud en cuanto a forma o color con el órgano sobre el que ejercen su acción (celidonia: bilis; rubí: enfermedades cardiocirculatorias; esmeralda: hígado; pulmonaria: árbol respiratorio).
  • Astrología: Se establece una relación de los minerales con los astros (plata ® luna ® lunáticos; oro ® sol ® sistema cardiovascular).
  • Medicina China: Se introducen los conceptos del yin y el yan, así como la ley de los cinco elementos. De esta forma se establecieron nuevas relaciones y así:
    1. Las rocas de origen magmático, se relacionaban con el elemento Fuego, y éste con el Corazón.
    2. Las rocas de origen sedimentario se relacionaban con el elemento Agua y por tanto con Riñón y Vejiga.
    3. Las rocas de origen metamórfico, se relacionan con la Tierra y la Madera y por tanto podían ser útiles para tratar Bazo, Hígado, músculos y huesos.
  • Paracelso: Promueve entre los médicos y alquimistas el empleo de minerales para preparar medicamentos.
  • Antroposofía (Goëthe y Stëiner): Desmitifican y quitan la aureola de ocultismo en el empleo de minerales, con experiencia químicas, estudiando y sistematizando el empleo de minerales como el yeso, el apatito, el granito, el oro, etc.
  • Stëiner y Liebig: Publican en 1.845 trabajos en los que se concede una importancia relevante al terreno más o menos alcalino o ácido para que se desarrollen y crezcan las plantas mediante la adicción de determinados minerales.
  • Moleschöt: Publica su obra titulada “Circulación de la vida”.
  • Schüssler: Publica su terapéutica denominada “bioquímica”, en su obra “Guía para el tratamiento bioquímico de las enfermedades”, basada en el empleo de doce sales minerales distintas, que son las sustancias inorgánicas que en la época se conocían con actividad biológica orgánica, y cuya concentración en los tejidos y fluidos corporales era de 10-6, límite máximo que se podía detectar con los medio de la época.
  • Gabriel Bertrand (1.897): Descubre que existen otros elementos inorgánicos en los seres vivos que se encuentran en concentraciones menores, y que se precisan para un correcto funcionamiento orgánico a los que se denomina oligoelementos.
  • Menetrier (1.932): Verifica de forma experimental, clínica y biológica el papel de los oligoelementos en todos los cambios orgánicos y por tanto, en la salud, desarrollándose la oligoterapia, cuyas conclusiones se publican en 1.974 en su obra “La medicina de las funciones”.

 

 

Relación entre las distintas terapias minerales:

 

Dentro del concepto de mineraloterapia, aunque con conceptos similares, las características propias según el empleo de cada mineral, hace que  se deban considerar distintas líneas terapéuticas aunque íntimamente relacionadas, diferenciando entre:

  • Sales de Shüssler: utiliza los minerales que se encuentran en mayor concentración en el organismo.
  • Oligoterapia: emplea sustancias minerales que se encuentran en menor concentración en el organismo.
  • Litoterapia: abarca minerales que se encuentran tanto dentro de las sales bioquímicas como elementos de la oligoterapia.

 

Se debe considerar también que los elementos que forman parte de los seres vivos se encuentran en una relación  cuantitativamente e inversamente proporcional a su peso atómico, es decir, a su energía potencial.

 

Las sustancias que se encuentran en mayor cantidad en los seres vivos son agua y principios inmediatos (lípidos, hidratos de carbono y proteínas), formadas por elementos como el carbono, oxígeno, hidrógeno, nitrógeno..., con un peso atómico entre 1 y 20, es decir con pocos protones, neutrones y electrones.

 

Las sales de Schüssler, se encuentran en menor cantidad que el anterior grupo y se componen de elementos como el sodio, magnesio, fósforo o cloro que poseen un peso atómico entre 20 y 40, es decir con mayor cantidad de energía potencial

 

Los oligoelementos, que se encuentran aún en menor cantidad, como el manganeso, zinc, cobre, níquel o cobalto poseen un peso atómico superior a 40, mayor a los anteriores grupos, ya que poseen mayor cantidad de protones, neutrones y electrones, es decir encierran mayor cantidad de energía potencial. Posteriormente se han ido describiendo nuevos elementos presentes en el sistema periódico con una acción franca en el metabolismo humano, como el cromo, germanio o selenio, con mayor peso atómico aún, a los que se ha denominado “oligoelementos de nueva generación”.

No hay comentarios

Agregar comentario