Menor mortalidad por COVID-19 con un mayor nivel de omega-3 en sangre

No hay duda de que la actual pandemia de la COVID-19, está suponiendo un gran reto para la comunidad científica internacional. Se espera y desea, que las vacunas puedan retrasar en breve la propagación del SARS-CoV-2 y que los medicamentos consigan disminuir los efectos adversos de la infección, pero urgen medidas preventivas, que sean asequibles, seguras y de fácil acceso para la mayoría de la población. En la actualidad, se está acumulando numerosas evidencias sobre el potencial de la vitamina D, que al igual que los ácidos grasos omega-3, tienen múltiples efectos antiinflamatorios y también pueden reducir el riesgo de resultados adversos de COVID-19.

Un grupo de investigadores del Instituto de Investigación de Ácidos Grasos (FARI) y colaboradores del Centro Médico Cedars-Sinai en Los Ángeles y en el condado de Orange (Estados Unidos), han publicado en la revista ”Prostaglandins, Leukotrienes and Essential Fatty Acids” un estudio en el que se evidencia que tener unos niveles más altos de ácidos grasos omega-3 en sangre se relacionan con un menor riesgo de muerte por COVID-19.

Su trabajo, partió sobre la base de investigaciones previas, en las que se relacionaban a los ácidos grasos omega-3 de cadena muy larga (EPA y DHA) por sus propiedades antiinflamatorias, como posibles candidatos para reducir la morbilidad y la mortalidad por la infección por COVID-19.

Este estudio piloto se realizó en 100 pacientes para probar la hipótesis de que los niveles de EPA + DHA en los glóbulos rojos (índice Omega-3, O3I) estarían inversamente asociados con el riesgo de muerte tras analizar sus muestras de sangre extraídas en el ingreso hospitalario.

En la fase grave de la COVID-19, se produce una elevación rápida de citocinas inflamatorias, como las TNF-alfa, IL-1β e IL-6, que conducen a la llamada "tormenta de citocinas", por lo que, desde el punto de vista preventivo, sería importante minimizar la liberación de citocinas. Los ácidos grasos omega-3 de cadena muy larga (DHA y EPA) que se encuentran en los aceites de pescado, entre sus múltiples actividades biológicas incluyen directa e indirectamente la modulación de las respuestas inflamatorias y la liberación de citosinas y tener unos niveles altos de estos omega-3 en sangre, se asocian con niveles más bajos de citocinas inflamatorias circulantes, habiéndose comprobado que el EPA y DHA son precursores de un conjunto de mediadores que resuelven la inflamación (MRI; resolvinas, maresinas y proteínas) capaces de resolver de la inflamación aguda.

Los resultados confirmaron que el riesgo relativo de muerte fue aproximadamente cuatro veces mayor en aquellos con un O3I más bajo en comparación con aquellos con niveles más altos, lo que sugiere que estos ácidos grasos pueden ayudar a reducir el riesgo de resultados adversos en Covid-19.

Existe un debate científico sobre si son más aptos para mejorar los niveles de estos ácidos grasos en sangre los suplementos procedentes del pescado o del krill, pero a la luz de los resultados de las investigaciones, estos niveles se consiguen de forma más rápida e intensa con la toma de suplementos de krill.

Referencia bibliográfica: AsherA, Tintle NL, Myers M, Lockshon L, Bacareza H, Harris WS. Blood omega-3 fattyacids and death from COVID-19: A pilot study. Prostaglandins Leukot EssentFatty Acids. 2021 Jan 20;166:102250.

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